La escuela de tenis del Sporting Club Casino es una de las piezas básicas de la maquinaria de este Club centenario, y en ella se centran  gran parte de nuestros esfuerzos. Por eso, nuestra amplia oferta deportiva va dirigida a todo tipo de públicos, desde los más pequeños (empezando desde los 4 años) hasta los más veteranos ha convertido la escuela en una de las más nutridas dentro de nuestra región.

 

Pretendemos llegar a ser una escuela referente no sólo a nivel Gallego sino también nacional, gracias a unas instalaciones en constante crecimiento; y a un trabajo en equipo que combina los conocimientos técnicos con la comprensión de las necesidades psicológicas del alumno, fundamentales en un deporte tan exigente a nivel mental cómo es el tenis.

 

La filosofía de nuestra escuela se basa en utilizar el tenis cómo una herramienta fundamental para la formación integral de los alumnos, con esto nos referimos al trabajo que requiere el proceso de maduración y crecimiento, así como al impulso de la integración y relaciones personales. Queremos que los alumnos se sientan parte importante de nuestro Club, que lo vivan desde todas sus vertientes, que se interrelacionen con otros alumnos, que participen y disfruten más allá de la competición, y que lo hagan también desde el aspecto lúdico de este deporte durante toda su vida, más allá de la estancia en la Escuela.

 

El tenis en su propio contexto es un vehículo invalorable para la enseñanza de las habilidades de vida para los jóvenes. Deben encarar al mundo sólos, y el mundo es un rival muy duro. Cuando las cosas van mal no hay jugador sustituto ni descansos. Se enfrenta con continuas series de problemas y desafíos, encontrar un cambio a través de esta jungla y producir la solución correcta y al tiempo correcto demanda gran autocontrol y autoconvicción. Adquirir habilidades en pensar positivo, disciplina, manejo del estrés y autorregulación son indispensables para el viaje de la vida. La batalla real de ganar o perder es medida internamente, aquellos quienes manejan sus propias debilidades se encontrarán transformados positivamente en el proceso. La experiencia los hace sentir más completos, más despiertos y mucho más maduros.